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martes, 30 de septiembre de 2014

Despropósitos decorativos: ¡Qué m***** de decoración me han puesto!

Aquí nos encontramos otra vez en Tanatorio culinario. No, esta vez no hemos sido nosotras las autoras de ningún desastre culinario; sino que he tenido la ocasión de asistir al desastre hecho decoración en dos restaurantes rumanos.

Para quien no lo sepa, servidora lleva viviendo tres años en Rumanía. La verdad es que aquí la comida está muy buena, tienen muchísimas sopas y carnaza, aunque pecan de exceso de cantidades y, como veréis, en ocasiones andan anclados en los ochenta (los ochenta españoles, claro). 

Si algo hemos aprendido viendo Masterchef y Top Chef es que "si no se come o aporta algo en el plato, no se pone"; sin embargo, aquí no ha llegado a algunos restaurantes rumanos. Por favor, pasen y vean los siguientes tres platos:
 En este primer documento gráfico nos encontramos con una lasaña decorada por cuatro trozos malpuestos de pimiento crudo. ¿Para qué quiero yo pimiento crudo?
 Aquí nos encontramos con una pechuga con abundantísima salsa de champiñones y patatas. Pero, ¿qué ven mis ojos? Una rodaja de limón con un trozo de pimiento a modo decorativo. ¿Qué narices tiene el chef en la cabeza? ¿Limón y pimiento?
Por último, asistimos a la sofisticación de la decoración anterior. Estamos ante un plato de ternera con salsa de pimienta verde (¿hay carne debajo de la cantidad de salsuca?) y patatas fritas. Sorprendentemente, los mismos ingredientes ornamentales: limón y pimiento. Oye, pero aquí no han puesto una rodaja de limón y "chimpún"; han hecho un librito o flor con el limón y le han insertado tres tiras de pimiento crudo. ¡Se lo han currado de verdad!

En conclusión, podemos observar que el limón y el pimiento crudo son la decoración estrella. ¿Por qué? No lo sabemos, no lo entendemos, pero seguiremos en busca de más documentos gráficos que ilustren este despropósito culinario.

P.D. Siento comunicaros que no tengo foto de un plato de patatas fritas que decoraron con una rodaja de naranja. True story.

lunes, 28 de julio de 2014

El día que me desperté maleni

Hoy me he despertado maleni. Hoy el mundo estaba estampado en tonos pastel y por todas partes colgaban banderines que me invitaban a hacer frostings de colores.  Pero entre todo ellos, enmarcado de forma vintage, con un adorno de flores secas, apareció esta imagen:
recetas faciles
Rescatada de: http://www.taringa.net/posts/hazlo-tu-mismo/16241073/Como-hacer-bizcochuelos-de-colores.html
Bizcocho de colores. El arcoiris hecho postre. Un unicornio alado vomitando en tu horno. Hoy era mi día maleni, hoy había que intentarlo. 
Y a ello me puse. Me hice un bun (para los que no son cuquis, un moño), me puse mi mandil turquesa  estampado en cupcakes (magdalenas para los no cuquis o cacas de Arale para los no cuquis nacidos en los 80) y empecé a mezclar ingredientes siguiendo la receta tradicional del bizcocho. Cuando tenía la masa la coloreé tal como indicaba la receta hasta conseguir un precioso color amarillo limón, azul celeste y rosa chicle como muestra la imagen:


Saqué todos mis moldes cute cute (guays del paraguays para los que conocieron a Xuxa Park, chachis pirulis para los fanses de Leticia Sabater) y me dispuse a crear.


Nada podía ir mal. Tenía unos cupcakes adorables, un molde corazón con varios pisos de colores y un bizcocho redondo con estampado ochentero total. Solo quedaba meterlo en el horno y esperar el tiempo indicado haciendo alguna DIY craft con Washitapes (que es lo que viene siendo una manualidad art atack con papel y celo). Pero, ¡Oh my God!, ¡Por todos los estampados de flores! este fué el resultado:

Bizcocho color bizcocho, eso sí, con un tono verde hongo nada apetecible. Al abrirlo ganaba un poco de presencia, pero no lo suficiente:



Y ahí terminó mi mañana maleni. De sabor bien, pero para nada trendi (es decir, ¡fracaso absoluto!).