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domingo, 7 de diciembre de 2014

Algo se muere en la cocina cuando un top chef se va...

¡Llorando estamos con la salida de Top Chef de Víctor Rodrigo! La verdad es que aunque no hemos publicado por falta de tiempo sí que hemos estado viendo absolutamente todos los programas. Y, claro está, que Víctor era uno de nuestros favoritos, junto con el polémico Carlos y el semifinalista David; casualidad que dos de ellos sean de la terreta como servidoras.
Foto de www.samsha.es
¿Por qué nos gustaba Víctor? Básicamente por su actitud ante los retos; veíamos una sonrisa, una cara de pillo, algo que nos transmitía que disfrutaba cocinando, que para él era un juego (en el mejor sentido de la palabra) y donde en otros cocineros veíamos caras de agobio, en él se reflejaba una cara de felicidad ante los desafíos, una pasión absoluta por la cocina. También veíamos creatividad, originalidad, colores... Un cocinero con alma de grafitero.

Da la casualidad de que nosotras habíamos incluido su restaurante Samsha en el Tour gurmetero (que aún estamos en trámites de completar) antes de que Víctor saliera en Top Chef y, por desgracia, todavía no hemos podido ir a probar sus platos. Así que desde el principio teníamos una predilección por que él llegara a la final.

Con una lagrimita en la cara nos despedimos de él, poniendo toda la carne en el asador en David, nuestro pequeño Ratotuille, del que esperamos que resulte ganador o ya nos tiramos dos semanas llorando otra pérdida y sintiendo una injusticia en nuestro corazoncito.

Clase magistral con chufa de los «Top Chef» más polémicos
Foto de abc.es
No vamos a terminar la entrada sin hablar del polémico Carlos. Tenemos que confesar que su rollo sincero y destroyer nos encantaba. Con Carlos no hay punto medio: o lo odias o lo amas. Sería el típico amigo que, aunque a veces se le va la cabeza y ves que no tiene razón en un montón de cosas, no puedes separarte de él y que te hagan gracia algunas de sus reacciones. Ni que decir de su cocina, una de las más atrevidas, originales y cañeras que han salido en esta temporada de Top Chef. Como cocinero no hay ningún pero y su salida también nos hirió, ya que nos parecía imposible que Carlos reflejara su cocina sin más ingredientes que los dispuestos para una cocina tradicional.

                                    Sin más, nos despedimos y ¡larga vida a Ratatouille!
http://imagenes.conmuchagula.es/2014/09/davidgarcialinguini.jpg

miércoles, 3 de septiembre de 2014

¡Vuelve Top Chef!

Screenshot from 2014-09-03 11:45:17.pngEsto es un no parar: acaba Masterchef, un poco de descanso y ya Top Chef está a la vuelta de la esquina. Hoy han anunciado que esta segunda temporada empezará el próximo lunes 8 de septiembre a las 22:30 en Antena 3.
Además, se inicia con una gran novedad: cambio de jurado. Nuestro amado Chef del mar, Ángel León, no participará en esta nueva edición. ¿Quién podrá superar ese impacto con plancton que dejó en nuestro corazoncito? Pues ahí llega Yayo Daporta para sustituirle, uno de los cocineros más jóvenes con Estrella Michelín (como reza en la web del programa). Yo no sé a vosotros, pero con eso de que se llame “yayo” ya nos tiene casi ganadas.

Seguirán al pie del cañón Susi Díaz y el incansable Alberto Chicote. Esperamos que en esta edición les den más cancha al resto del jurado y que el omnipresente Chicote no los eclipse.
Screenshot from 2014-09-03 11:44:51.png
¿No habíais dicho 22:30?
En la web del programa ya se pueden ver vídeos con algunos de los participantes, pero el apartado de “concursantes” sigue sin estar actualizado. Mal, muy mal, si anunciáis el comienzo de la temporada, lo lógico es que la web esté al día. Incluso nos encontramos con alguna incongruencia en la hora de comienzo en la propia web: ¿22:00 o 22:30?

A pesar de estas pequeñas dudas, el lunes estaremos pegadas a la tele, al ordenador y/o a lo que haga falta para ver este nuevo comienzo. No prometemos quedarnos hasta el final, ya que los grandes programadores de televisión se empeñan en poner los programas a las tantas y con un carro de anuncios incluido, incompatible con la vida laboral y con las diferencias horarias existentes para los compatriotas exiliados. Lo único que esperamos es que suban los programas completos a la web para poder ir al día.

¡Enciendan los fogones, Top Chef vuelve!


domingo, 4 de mayo de 2014

¿Desencanto con Masterchef 2?


Si el primer Masterchef España causó sensación y dejó momentos televisivos inolvidables: Maribel y sus alcachofas, las tartas tróspidas, el malote David, Ferrán Adriá bendiciendo el programa con su aparición en la final, etc. Ahora parece que la segunda edición del programa no acaba de cuajar. Sólo ha habido dos capítulos, si no contamos los cástings y ya parece que algunas pruebas nos dejan una sensación de dejà vu: la incursión militar o el desastre tartil. Estamos ante situaciones que ya hemos vivido con anterioridad y ya no nos sorprenden ni causan la misma risa que nos causaron entonces. 
¿Esto no es una judía gigante?

Por otro lado tenemos a los participantes. Aquí tenemos novedad: la participación de una vegana, y claramente ha sido seleccionada más por el juego que puede dar que por sus dotes culinarias (aunque eso ya lo veremos según transcurran los programas). Sus comentarios de amor a la naturaleza nos causan más risa que reflexión. No por que estemos en contra de los veganos, sino porque creeemos que se dignificaría más a este grupo si apareciera un representante con argumentos sólidos y no con argumentos hippie-flowers. De momento, nos está proporcionando momentos divertidos y novedosos: su enfrentamiento a la cabeza de cerdo y la prueba sin carne (que hasta el mismímismo Pepe reconocía que era una prueba complicada para él).

Con otros concursantes volvemos al dejà vu: Mateo (el nuevo Fabián) o Churra (la nueva Maribel).

Otros apuntan maneras y ya se nota su talento culinario: Emil (empieza fuerte, veremos si se nos desinfla), Marina (muy metódica), Milagrosa (¿demasiado ama de casa?)...

Y a otros se les ve demasiado el plumero televisivo (véase Gonzalo, el profesor de yoga con menos paz interior del mundo).

Estamos en el principio y aún no sabemos los verdaderos talentos escondidos o los que parecen que tienen dotes pero caerán por el camino. El jurado experto compuesto por Pepe Cromagnon, Samantha Lomana y Jordi Buenorro decidirá. A los cuales, dicho sea de paso, se les nota más cómodos que en la edición anterior, si bien siguen leyendo su guión con la cadencia de un robot de cocina.

Por último, uno de los mayores inconvenientes sigue siendo la duración del programa: ¡dos horas! Cosas que podríamos hacer en dos horas: hacer el pino, leer un libro, hacer una receta, ducharse, cortarse las uñas de los pies, cantar I want to break free a todo volumen, ______________ (añada la actividad que más le interese). Deberían aprender de su homólogo estadounidense y dejarlo en 40-45 minutos, a algunos de nosotros nos gustaría tener una vida.

En cualquier caso, parece que el programa tiene tirón y su merchandising ha crecido. Tentadas estamos a adquirir un número de la revista oficial y pispar entre sus páginas para contaros qué se cuece en el backstage :P

Y hoy nos despedimos a lo Eva González: ¡Pónganle sabor a la vida!



domingo, 2 de febrero de 2014

Pesadilla en la cocina

El lunes arrancó la tercera temporada de:
La mecánica del programa, para los que no lo hayan visto, es sencilla:
 1) Restaurante en apuros llama a Chicote para que les ayude a mejorar. Incomprensiblemente no tienen clientes (¿por qué será? no se lo explica naaaaadie) y acumulan deudas (¿y esto en pesetas cuánto es? muchascientas, señora, muchascientas).
2) LLega Chicote y, como mandan los cánones, se sienta a comer. Entonces comienza el fenómeno ‘corrala’ (eso sí que es marca España y lo demás son tonterías). Chicote recurre a los y las camareras para chismorrear contrastar información y se entera de lo que se cuece (literal y metafóricamente) en las cocinas del restaurante.  Este impass de “pues resulta que…”, “Ui!, a tí te dirán misa pero….” nos demuestra que Chichote además de chef es un cotilla consumado.
3) Chicote pide algo de comer e indefectiblemente la comida es una mierda. Materia prima de bajísima calidad, alimentos pasados (no, señor Arias Cañete, no es lo mismo comerse un yogur que caducó ayer que una mahonesa que venció hace mes y medio), presentaciones surrealistas… Vamos la Flipación Gastronómica (FG a partir de ahora) en su estado puro. Chicote se lo pasa pipa desmenuzando y olisqueando con cara de asco Pero no se lo pasa tan bien cuando llega la hora de  probar las “delicatessen” (esperemos que tenga un plus de peligrosidad).
4) Después de haber mal-comido, Chicote irrumpe en la cocina y después de echar una bronca del copón a todos los “profesionales” que siguen defendiendo lo indefendible, los pone en evidencia sacando suciedad (de tantos años que podría hacerse un estudio geológico por capas) y desvalijando las neveras, copadas de alimentos tan pasados que saludan a Chicote y le piden un piti cuando abre la puerta.
5) Chicote hace méritos para ganarse sus alas porque a continuación viene cuando los dueños (que hasta el momento sabemos que son guarros, malgastadores, tiranos con sus empleados (de esto nos enteramos en la fase 2) y un peligro para la salud pública) se ponen en su versión más digna a defender su negocio. Y digo yo, si tan bueno eres y tan bien lo haces todo, ¿Para qué llamas a Chicote? En fin, Chicote no discute, solo les invita a hacer ‘lo que hacen siempre’ mientras él les observa. Esta es la versión chicotera del: “Voy a dejar que te estrelles” de cualquier padre. Obviamente el servicio es de pena, aunque Chicote se enfada un montón (siempre. A este hombre un día le va a dar algo) por dentro seguro que se está partiendo pensando “te lo dije”.
6) Chicote se ata el mandil (fashion de la muerte, diseño de Agatha Ruiz de la Prada) y pone orden en la cocina, limpia el local, alecciona al personal, introduce una receta chicotera estrella y redecora el sitio (que por regla general pasa de cutrísimo absoluto a más moderno que el viento con mostacho). En esta parte también se da un toque sentimental al asunto con unos minutos dedicados a darle unas lecciones de autoayuda y coaching a los dueños de los restaurantes (un guantazo tampoco les vendría mal a algunos, pero eso ya es otra historia).
7) Arranca un nuevo servicio que, aunque tengan algún problemilla (Chicote no es perfecto) en general marcha como la seda y después de montones de besos, arrumacos, alguna que otra lagrimilla y también alguna colleja, el chef se va de allí con la satisfacción del trabajo bien hecho.



Esperamos con ansia un capítulo en el que Chicote vuelva a los restaurantes para ver ‘cómo van las cosas’. Quizá es que no tenemos mucha confianza en el género humano, pero a nosotras esto de que en tres días la gente cambie… puedes cambiar la carta y el color de las paredes pero la cabra tira al monte, la suciedad vuelve a acumularse y apostamos a que la mayoría de los restaurantes quiebran, antes o después, como estaba previsto. Pero mientras tanto, nosotras seguimos abonadas los lunes a Chicote :)